Siempre me he preguntado cuál es la razón de ser del transcurrir de las horas y la única respuesta que llena esa cuestión es : Hacer historia, dejar huella. No cualquier evidencia, sino una que construya positivamente en base a qué hacemos , qué sentimos y qué pensamos en un momento determinado de nuestras vidas.
Desde los 8 años he comenzado a escribir. Primero para mi misma en un cuadernillo simple,con hojas blancas o cremas, cariñosamente le llamaba mi diario. Lo hacía como una especie de confesión, día a día redactada mis grandes temores y pocas alegrías cuando niña, en aquel entonces aún debía seguir la sombra de mamá o la de algún adulto que se cruzase en mi camino. Ahora que los leo considero que cada día transcurrido en ellos han sido un drama típico de novelas, mexicanas o hindúes,da lo mismo. No me avergüenza, sino lo contrario, me complace saber que esos sin sabores me han vuelto más reflexiva, cauta, delicada con mis actos y palabras ante una situación de similar magnitud. Esos hechos han dado como fruto una capacidad silenciosa de observación,sensibilidad y complicidad con la soledad, amistad y amor genuino para dar. Sin trampas ni olvidos, siendo consciente que el día acabará y los recuerdos son los únicos que quedarán, y si por ahí enfermase me quedan mis escritos.
Luego, ya adolescente, escribía composiciones poéticas,cartas,comentarios, reflexiones, canciones entre otros. Aquí me reconozco enamorada y huidiza, siempre tímida y con esperanzas de un mundo mejor, con la fuerza de querer cambiarlo todo y abrir la puerta para verme cara a cara con el amigable conformismo. "Competencia hay en todos lados, elijamos con quien competir, y cuando lo hagamos, asegurémonos que nuestro contendor valga la pena.No gastemos energía en vano", decía uno de mis textos recientemente encontrado en esas cajas que hoy se lucen agujereadas por el paso del tiempo.
Cuando cumplí los 18 años me concentré en trabajar para solventar mis estudios técnicos, poco a poco fui olvidando a mi amigo diario, escribía cuando se me presentaba esos toques de inspiración, aquellos que no podía ignorar ni de broma, tan pronto los tenía iba transcribiendo esos pensamientos al papel. Aquellos fueron guardados entre hojas de mis cuadernos de clase. Una que otra vez me los había pillado un maestro, al no entenderlo - pienso yo- me los devolvía sin expresar nada. Así continúe por un par de años más.
El retorno a las historias de diversos calibres y formas se dio al iniciar mi vida universitaria en el periodismo, palabra envilecida muchas veces ante mis ojos por los programas de televisión en tiempos de Fujimori,no me creía todo el espectáculo de Laura Bozzo, Montesinos me parecía uno de los protagonistas de La Gran Estafa (la segunda película que logré ver en el cine), ese sujeto era la mente maestra y siniestra.
En casa como en muchas otras se pasaba los días con el presupuesto sumamente ajustado para el menú, y ese señor era evidenciado repartiendo el dinero que a muchos peruanos nos hizo falta para educación, ropa y alimentos. Lo maldije en aquel entonces, lo desprecié y comencé un récord de críticas a la falta de moral en sujetos de mi entorno cercano y lejano, a todos les caía palo. Incluso a mí, que seas joven no te exime de culpa decía en mis mea culpa.
Espero hayas entendido cuáles son mis pretensiones con este Blog,son experiencias de vida, con lecciones de final feliz o triste, pero lecciones al fin. Ah, eso sí, siempre encontraba una canción para voltear la página o sumergirme más en las historias de aquellos días. Hoy cada día que vivo lo escribo por las noches, así cada amanecer se vuelve más interesante que el anterior.
Desde los 8 años he comenzado a escribir. Primero para mi misma en un cuadernillo simple,con hojas blancas o cremas, cariñosamente le llamaba mi diario. Lo hacía como una especie de confesión, día a día redactada mis grandes temores y pocas alegrías cuando niña, en aquel entonces aún debía seguir la sombra de mamá o la de algún adulto que se cruzase en mi camino. Ahora que los leo considero que cada día transcurrido en ellos han sido un drama típico de novelas, mexicanas o hindúes,da lo mismo. No me avergüenza, sino lo contrario, me complace saber que esos sin sabores me han vuelto más reflexiva, cauta, delicada con mis actos y palabras ante una situación de similar magnitud. Esos hechos han dado como fruto una capacidad silenciosa de observación,sensibilidad y complicidad con la soledad, amistad y amor genuino para dar. Sin trampas ni olvidos, siendo consciente que el día acabará y los recuerdos son los únicos que quedarán, y si por ahí enfermase me quedan mis escritos.
Luego, ya adolescente, escribía composiciones poéticas,cartas,comentarios, reflexiones, canciones entre otros. Aquí me reconozco enamorada y huidiza, siempre tímida y con esperanzas de un mundo mejor, con la fuerza de querer cambiarlo todo y abrir la puerta para verme cara a cara con el amigable conformismo. "Competencia hay en todos lados, elijamos con quien competir, y cuando lo hagamos, asegurémonos que nuestro contendor valga la pena.No gastemos energía en vano", decía uno de mis textos recientemente encontrado en esas cajas que hoy se lucen agujereadas por el paso del tiempo.
Cuando cumplí los 18 años me concentré en trabajar para solventar mis estudios técnicos, poco a poco fui olvidando a mi amigo diario, escribía cuando se me presentaba esos toques de inspiración, aquellos que no podía ignorar ni de broma, tan pronto los tenía iba transcribiendo esos pensamientos al papel. Aquellos fueron guardados entre hojas de mis cuadernos de clase. Una que otra vez me los había pillado un maestro, al no entenderlo - pienso yo- me los devolvía sin expresar nada. Así continúe por un par de años más.
El retorno a las historias de diversos calibres y formas se dio al iniciar mi vida universitaria en el periodismo, palabra envilecida muchas veces ante mis ojos por los programas de televisión en tiempos de Fujimori,no me creía todo el espectáculo de Laura Bozzo, Montesinos me parecía uno de los protagonistas de La Gran Estafa (la segunda película que logré ver en el cine), ese sujeto era la mente maestra y siniestra.
En casa como en muchas otras se pasaba los días con el presupuesto sumamente ajustado para el menú, y ese señor era evidenciado repartiendo el dinero que a muchos peruanos nos hizo falta para educación, ropa y alimentos. Lo maldije en aquel entonces, lo desprecié y comencé un récord de críticas a la falta de moral en sujetos de mi entorno cercano y lejano, a todos les caía palo. Incluso a mí, que seas joven no te exime de culpa decía en mis mea culpa.
Espero hayas entendido cuáles son mis pretensiones con este Blog,son experiencias de vida, con lecciones de final feliz o triste, pero lecciones al fin. Ah, eso sí, siempre encontraba una canción para voltear la página o sumergirme más en las historias de aquellos días. Hoy cada día que vivo lo escribo por las noches, así cada amanecer se vuelve más interesante que el anterior.
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