Suegra, el término sin equivalente alguno, nunca pensé tenerla y ahora ya la tengo, pero no la disfruto. Las razones son diversas.
Comenzaré diciendo que lo mejor es tener una suegra frontal, una que abiertamente te advierta que no le caes o no le pareces la musa ideal para su nene. Porque es cierto, para ellas los hijos varones jamás crecen, siempre serán los babys. Y claro, nuestro hombre disfruta ese trato particular.
En fin, cuando conocí a la mía me gustó la reserva que tuvo con nuestra relación, jamás se oponía a que nos viéramos en el horario y condiciones que fuese. Al visitarla no dudaba en llamarme "hijita, mi hijita" de cariño, le daba indicaciones a su retoño sobre cómo tratarme, siempre con amabilidad y cortesía.
Me cayó re bien mi suegris.
Ese sentir fue seis años antes de haber optado por la convivencia, su nene y yo solos. Desde entonces ella pasó de mamá a ser la novia número dos, sino la uno.Es visitada dos a tres veces a la semana por su vástago, el que deja los quehaceres como quiere por ir tras el llamado maternal, y a mí sólo me informa. Tal vez sea visto como algo normal, pero ¿lo sería si desde el primer día de mudanza se mantiene ese ritmo? , y eso que no cuento las visitas clandestinas que he descubierto.
De no ser por mi carácter frontal si me siento relegada,en los temas amorosos sobretodo, hoy no permaneceríamos juntos, y es que claro, todo es cuestión de comunicación. En la pareja aún más.
De principio,supuse que era lógico en todo hijo, pero no, existen diversos casos de parejas en los que la relación parece más madura, y por consiguiente independiente de los padres, ese es mi caso. A pesar de ser la chica, la fémina, la nena, la engreída supuesta; mi actitud incluso antes de la convivencia es ser más suelta para tomar decisiones y roles en mi día a día. Claro, existen excepciones que generalmente son salud y pérdidas familiares. Por ello y otras cuestiones personales no soy asidua con mis familiares.
()Mis papás, les quiero, les amo como a pocos, poquísimos. Sin embargo, ni ellos ni yo requerimos extremados apapachos para creer que el sentimiento desarrollado es insuperable y nadie lo puede alterar ni un mínimo. El amor que les tengo no me impide ver sus equívocos, y estoy segura, que del lado suyo es igual, observan mis innumerables desaciertos. Y lo bueno, o rescatable de mi persona y creo que es heredado de papá, es que me gusta dialogar, conversarlo todo hasta llegar a un punto de acuerdo o una especie de tregua que nos permita a los involucrados continuar hacia la felicidad. El fin de todo ser en la Tierra es ser feliz, lo recuerdo bien de mis clases de Sociología.
Mi enamorado(formalmente),casi novio(imaginativo lógico), y en la práctica pareja, no ha cambiado las visitas recurrentes y clandestinas a su progenitora, la razón recientemente justificada es que padece de Diabetes, una enfermedad perniciosa sin lugar a dudas. Comprendo ahora su avatares de buen hijo con ella. Siempre que le llama está él para ella, cosa que no es igual conmigo, a mí me toca esperar. Y comprendo, mejor dicho comprendía.
Situaciones diversas me permitieron confirmar las sospechas de familiares cercanos.Noté que ella aprovecha su diagnóstico médico para tener a merced a su esposo en principio, al no poder con él porque la conoce (supongo yo), ella llama o busca al hijo, para que se haga cargo de sus "dolencias" . He podido constatar pertinentemente en 3 oportunidades cómo lo chantajea emocionalmente, hasta llora por teléfono, de un momento a otro le da un descompensación, la misma que se da si no la complacen en algo que pida e incluso lo hace para demostrar que ella es la principal atención del hogar. Esto último, pasa solamente cuando la visitamos,nos visita o salimos a pasear, pues por los demás días se da el lujo de pasear hasta las dos de la mañana por las siempre "seguras" calles de Lima.
La he visto en un medio de televisión mentir al público sobre su preocupación por su suegra, abuela de mi enamorado, decir que la quiere como una hija y requerían dinero para ayudar a mejorar sus condiciones de vida. Estaba yo en mi horario de almuerzo cuando presencia esa escena televisiva a nivel nacional. Como era lógico, averigüé si la ayuda solicitada cumpliría sus fines,no fue ni es así hasta la fecha.
Una vez vista esa escena y comprobado los hechos, ella junto a su esposo fueron invitados a la tierra mía,Junín, en la que yo creí afianzaríamos una relación más familiar, pero no, todo se malogró la primera mañana de estadía.Comentarios que no ilustraban bien el agradecimiento a la acogida que daban los míos hirieron mi orgullo huancaíno, y entonces,opté por estar seria y comedida todo el recorrido del viaje. Se lo dije a mi chico,prometió hablar con ellos, pero no, no lo hizo en el tiempo oportuno, y pues, la relación con mis suegros no dio buenos frutos posteriormente.
Lo peor, que cuando se trató el tema, mi suegrita linda lo negó todo en mi cara, se puso a lagrimear incluso. Obvio, todos se conmovieron,pero a mí me dolía verla tal cual me habían dicho que era.
Desde entonces mantengo la distancia, y si no es indiferencia lo que proyecto hacia ella, es porque dentro de todo hizo algo bueno, y ese es su hijo, uno bueno para sus necesidades y dolencias. Por él, es que mi serenidad no se perturba y pasa de largo a la habitación cuando está de visita la señora. Previo saludo solemne,claro.
Sé bien que ella sabe mis opiniones, se las dije sin tapujos cuando terminó de llorar la última reunión, así que estoy segura comprende mis razones y sabe bien, que en una próxima incitación no dudaré en cerrar las puertas de mi departamento para ella, y las del corazón, para su hijo. De antemano sé que va a doler, pero son situaciones que no puedo tolerar.
Para mí, es la suegra más peligrosa, por lo celestial que parece ser, cuando en realidad es manipuladora.Ya les presentaré a mi suegris jaja...
Comenzaré diciendo que lo mejor es tener una suegra frontal, una que abiertamente te advierta que no le caes o no le pareces la musa ideal para su nene. Porque es cierto, para ellas los hijos varones jamás crecen, siempre serán los babys. Y claro, nuestro hombre disfruta ese trato particular.
En fin, cuando conocí a la mía me gustó la reserva que tuvo con nuestra relación, jamás se oponía a que nos viéramos en el horario y condiciones que fuese. Al visitarla no dudaba en llamarme "hijita, mi hijita" de cariño, le daba indicaciones a su retoño sobre cómo tratarme, siempre con amabilidad y cortesía.
Me cayó re bien mi suegris.
Ese sentir fue seis años antes de haber optado por la convivencia, su nene y yo solos. Desde entonces ella pasó de mamá a ser la novia número dos, sino la uno.Es visitada dos a tres veces a la semana por su vástago, el que deja los quehaceres como quiere por ir tras el llamado maternal, y a mí sólo me informa. Tal vez sea visto como algo normal, pero ¿lo sería si desde el primer día de mudanza se mantiene ese ritmo? , y eso que no cuento las visitas clandestinas que he descubierto.
De no ser por mi carácter frontal si me siento relegada,en los temas amorosos sobretodo, hoy no permaneceríamos juntos, y es que claro, todo es cuestión de comunicación. En la pareja aún más.
De principio,supuse que era lógico en todo hijo, pero no, existen diversos casos de parejas en los que la relación parece más madura, y por consiguiente independiente de los padres, ese es mi caso. A pesar de ser la chica, la fémina, la nena, la engreída supuesta; mi actitud incluso antes de la convivencia es ser más suelta para tomar decisiones y roles en mi día a día. Claro, existen excepciones que generalmente son salud y pérdidas familiares. Por ello y otras cuestiones personales no soy asidua con mis familiares.
()Mis papás, les quiero, les amo como a pocos, poquísimos. Sin embargo, ni ellos ni yo requerimos extremados apapachos para creer que el sentimiento desarrollado es insuperable y nadie lo puede alterar ni un mínimo. El amor que les tengo no me impide ver sus equívocos, y estoy segura, que del lado suyo es igual, observan mis innumerables desaciertos. Y lo bueno, o rescatable de mi persona y creo que es heredado de papá, es que me gusta dialogar, conversarlo todo hasta llegar a un punto de acuerdo o una especie de tregua que nos permita a los involucrados continuar hacia la felicidad. El fin de todo ser en la Tierra es ser feliz, lo recuerdo bien de mis clases de Sociología.
Mi enamorado(formalmente),casi novio(imaginativo lógico), y en la práctica pareja, no ha cambiado las visitas recurrentes y clandestinas a su progenitora, la razón recientemente justificada es que padece de Diabetes, una enfermedad perniciosa sin lugar a dudas. Comprendo ahora su avatares de buen hijo con ella. Siempre que le llama está él para ella, cosa que no es igual conmigo, a mí me toca esperar. Y comprendo, mejor dicho comprendía.
Situaciones diversas me permitieron confirmar las sospechas de familiares cercanos.Noté que ella aprovecha su diagnóstico médico para tener a merced a su esposo en principio, al no poder con él porque la conoce (supongo yo), ella llama o busca al hijo, para que se haga cargo de sus "dolencias" . He podido constatar pertinentemente en 3 oportunidades cómo lo chantajea emocionalmente, hasta llora por teléfono, de un momento a otro le da un descompensación, la misma que se da si no la complacen en algo que pida e incluso lo hace para demostrar que ella es la principal atención del hogar. Esto último, pasa solamente cuando la visitamos,nos visita o salimos a pasear, pues por los demás días se da el lujo de pasear hasta las dos de la mañana por las siempre "seguras" calles de Lima.
La he visto en un medio de televisión mentir al público sobre su preocupación por su suegra, abuela de mi enamorado, decir que la quiere como una hija y requerían dinero para ayudar a mejorar sus condiciones de vida. Estaba yo en mi horario de almuerzo cuando presencia esa escena televisiva a nivel nacional. Como era lógico, averigüé si la ayuda solicitada cumpliría sus fines,no fue ni es así hasta la fecha.
Una vez vista esa escena y comprobado los hechos, ella junto a su esposo fueron invitados a la tierra mía,Junín, en la que yo creí afianzaríamos una relación más familiar, pero no, todo se malogró la primera mañana de estadía.Comentarios que no ilustraban bien el agradecimiento a la acogida que daban los míos hirieron mi orgullo huancaíno, y entonces,opté por estar seria y comedida todo el recorrido del viaje. Se lo dije a mi chico,prometió hablar con ellos, pero no, no lo hizo en el tiempo oportuno, y pues, la relación con mis suegros no dio buenos frutos posteriormente.
Lo peor, que cuando se trató el tema, mi suegrita linda lo negó todo en mi cara, se puso a lagrimear incluso. Obvio, todos se conmovieron,pero a mí me dolía verla tal cual me habían dicho que era.
Desde entonces mantengo la distancia, y si no es indiferencia lo que proyecto hacia ella, es porque dentro de todo hizo algo bueno, y ese es su hijo, uno bueno para sus necesidades y dolencias. Por él, es que mi serenidad no se perturba y pasa de largo a la habitación cuando está de visita la señora. Previo saludo solemne,claro.
Sé bien que ella sabe mis opiniones, se las dije sin tapujos cuando terminó de llorar la última reunión, así que estoy segura comprende mis razones y sabe bien, que en una próxima incitación no dudaré en cerrar las puertas de mi departamento para ella, y las del corazón, para su hijo. De antemano sé que va a doler, pero son situaciones que no puedo tolerar.
Para mí, es la suegra más peligrosa, por lo celestial que parece ser, cuando en realidad es manipuladora.Ya les presentaré a mi suegris jaja...





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