jueves, 10 de septiembre de 2015

Duele más

Es el segundo día de llevar el peso del yeso en mi pie derecho, el dolor no desaparece,mientras espero que las horas avancen pasan tantas ideas pesimistas por mi cabeza. La peor de todas es sospechar y temer que el yeso no será suficiente para menguar este conglomerado de dolores. Comienzo a creer que no existe vendaje o material que unan las fracturas en mi cuerpo,visiblemente es el pie ahora,pero hay muchas más.

Despertar y toparme con las cajas que quedaron pendientes de abrirse y ordenar las cosas en ellas,dándole un espacio a cada una que me ayude a forjar una nueva realidad sola. Estaba con el ánimo a full para no decaer tras el rompimiento de mi noviazgo,hice tantos planes para copar mi tiempo con actividades y no dejar vacíos para pensar y re pensar en los porqués de aquella ruptura. 
Todo iba a dar resultado,pero no,Dios o alguien más tenía otros planes para mí y pasó el accidente,¿Qué me motivo a ponerme en riesgo? El temor de perder a mi felino,una hermosa criatura a quien él lo trajo a mis manos y prometimos criarlo como un hijo.Así fue 3 años,luego el humano se distrajo y marchó lejos,no volverá, no perderé a mi babycat. No se abandona a un hijo.

Intentar levantarse y prepararse el desayuno no me había costado tanto trabajo. Hoy mientras intentaba sólo levantarme y apoyarme con unos pasos saltando caí frustrada por los calambres y el dolor extendido,no desayune. Volví a intentarlo en el almuerzo,resultó,pero me costó un resbalón peligroso.

Consumí el resto de mi tarde viendo una película hindú que no busqué ni pedí,simplemente lo hallé en una canal de cable. Me atreví a verla a pesar de saber que el tema principal siempre es el amor,aquel amor correspondido y que el entorno lo hace complicado.
Reí y suspiré el algunas partes, me identifiqué con el apasionamiento de la protagonista y me hubiese encantado conocer a un protagonista como él, que hasta el último momento es fiel a sus sentimientos.No se deja vencer ni renuncia,sino lucha.
Contuve las lágrimas y cambié de canal,a ver las novedades universitarias por Facebook. Tenemos trabajo que hacer me digo mientras observo mi pierna enferma,me acomodo para responder todos los mensajes y dar indicaciones necesarias, me cansa,no puedo mantenerme en esa postura,debo volver a recostarme en la cama y esperar a mamá. 

Ella llega con unos papeles que me alertan de su mal, pero está allí,en mi nuevo cuarto,dispuesta a prepararme la cena. Quiero llorar de impotencia porque siento algo de culpa por entristecerme por aquel que no está y no tiene intención de verme.Reconozco la ingratitud de estos días y mi accionar con quienes sí están,incluso a costas de su propia salud, le escribo a un amigo para que me explique qué dicen esos exámenes médicos, seguiré con la angustia hasta saber los detalles que los señores de Essalud no quisieron o supieron aclarárselo a mamá. Ella no sabe lo que le pasa. Sólo se sabe con dolor de cabeza,mareos y temblores en las extremidades.
Si no fuera por su vecina, a quien llamo mi tía Magda qué le habría pasado anoche sino la llevaba a emergencias,un motivo más para mi congoja.

Escucho el llanto de un gato bebé en mi techo,ya son dos noches escuchando su pesar.Me aproximo al sonido dando saltos,lo veo,le llamo,es muy desconfiado. Aunque sufre y tiene hambre no se acerca,aunque quiero ir tras de él no puedo,tengo mala la pierna,le veo tan cerca bajo las gradas,no puedo bajar, es otro imposible. 
¿Qué duele más? El no lograr ayudarle y saber que pasará una noche más sin alimento ni calor,sólo llorando.
Él se va,yo intentaré dormir con la pena.


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