Una mañana más sintiendo el tiempo pasar como si de borrones se tratará. Cada día que pasa un hueso está más cerca del su otra mitad, aunque duela esa unión o cicatrización,es lo mejor de las horas que se van.
Cayó de visita inesperada del patriarca de la casa, siempre elegante como sencillo. Sombrero,pantalón de vestir,saco y pañuelito en su andar, sólo faltaba la corbata, pero esa ausencia se justificaba porque a él nada debe presionarle, sólo fluye la sinceridad de su experiencia. "Modesto, es mi nombre" me dijo mientras intentaba llenar su ficha dental. Qué tonalidad más segura como orgullosa.Sonreí.
Tengo que perder todas las vidas que se me han otorgado en éste planeta del revés, para así valorar la inteligencia de los años del abuelo. Sí, cada día es un nuevo intento, pero de qué valen si no hay un rol de aprendizaje en el tiempo invertido, en las personas que fueron parte de ese proceso tan celoso de la experiencia personal. Cuánto tenía que compartir conmigo o con nosotras esa figura paternal trabajadora y pícaro a veces. Se permitió amar, no le dio paso a la soledad, no puso peros sino puso su mejor cara, afrontó las dificultades de aquellos años mozos.
El señor de ojos bonitos vino hoy, habló sobre la tristeza de la vida, la importancia del trabajo, el fracaso de las relaciones amorosas, la convivencia con los hijos. Expuso un extracto de sus vivencias en Bagua Chica y Bagua Grande. La parte que más atención llamó fue la historia de uno de sus hijos, mi Daddy, quien de muy pequeño tuvo que enfrentarse a zancudos de todo tipo y tamaño, encontraba a su paso Pacay (fruto que a mi me encanta), por encima de la vestimenta o los trapos sobre el cuerpo importaba tener la barriga llena. Allí en Bagua no había trabajo, volvieron a Lima y vieron a su paso un sin fin de enfermedades que inteligentemente supieron sobrellevar con arduo trabajo, sentido de moral y priorizando la familia.
"Mi hijo siempre fue inteligente, después de trabajar todo el día conmigo se amanecía estudiando. Me despertaba en la madrugada y le miraba haciendo sus trabajos,no dormía. Él fue jefe de quienes hoy visten saco y corbata, pobrecito mi hijo,las cosas ya están hechas, él fue inteligente.", mencionó al finalizar mientras tomaba su sombrero para volver a su casa en Magdalena, dónde tiene como vecino al Loco Vargas.
Igual de loca es la vida, sí, mi Daddy fue y sigue siendo inteligente porque como ayer hoy sigue apostando por el bienestar de la familia, al punto que es capaz de sacrificar inconscientemente su felicidad, le llena más el espíritu ver felices y tranquilos a quienes quiere, estima o ama. Es aquí donde comienza mi misión personal, encontrarle el camino a su felicidad personal. Él no es pobrecito, sino un ser humano siempre bondadoso que sabe perdonar.
Un deseo: Concretar todo lo que no se dio en el pasado, por mí, por ellos, por él.
Gracias Daddy por su llegar.
Cayó de visita inesperada del patriarca de la casa, siempre elegante como sencillo. Sombrero,pantalón de vestir,saco y pañuelito en su andar, sólo faltaba la corbata, pero esa ausencia se justificaba porque a él nada debe presionarle, sólo fluye la sinceridad de su experiencia. "Modesto, es mi nombre" me dijo mientras intentaba llenar su ficha dental. Qué tonalidad más segura como orgullosa.Sonreí.
Tengo que perder todas las vidas que se me han otorgado en éste planeta del revés, para así valorar la inteligencia de los años del abuelo. Sí, cada día es un nuevo intento, pero de qué valen si no hay un rol de aprendizaje en el tiempo invertido, en las personas que fueron parte de ese proceso tan celoso de la experiencia personal. Cuánto tenía que compartir conmigo o con nosotras esa figura paternal trabajadora y pícaro a veces. Se permitió amar, no le dio paso a la soledad, no puso peros sino puso su mejor cara, afrontó las dificultades de aquellos años mozos.
El señor de ojos bonitos vino hoy, habló sobre la tristeza de la vida, la importancia del trabajo, el fracaso de las relaciones amorosas, la convivencia con los hijos. Expuso un extracto de sus vivencias en Bagua Chica y Bagua Grande. La parte que más atención llamó fue la historia de uno de sus hijos, mi Daddy, quien de muy pequeño tuvo que enfrentarse a zancudos de todo tipo y tamaño, encontraba a su paso Pacay (fruto que a mi me encanta), por encima de la vestimenta o los trapos sobre el cuerpo importaba tener la barriga llena. Allí en Bagua no había trabajo, volvieron a Lima y vieron a su paso un sin fin de enfermedades que inteligentemente supieron sobrellevar con arduo trabajo, sentido de moral y priorizando la familia.
"Mi hijo siempre fue inteligente, después de trabajar todo el día conmigo se amanecía estudiando. Me despertaba en la madrugada y le miraba haciendo sus trabajos,no dormía. Él fue jefe de quienes hoy visten saco y corbata, pobrecito mi hijo,las cosas ya están hechas, él fue inteligente.", mencionó al finalizar mientras tomaba su sombrero para volver a su casa en Magdalena, dónde tiene como vecino al Loco Vargas.
Igual de loca es la vida, sí, mi Daddy fue y sigue siendo inteligente porque como ayer hoy sigue apostando por el bienestar de la familia, al punto que es capaz de sacrificar inconscientemente su felicidad, le llena más el espíritu ver felices y tranquilos a quienes quiere, estima o ama. Es aquí donde comienza mi misión personal, encontrarle el camino a su felicidad personal. Él no es pobrecito, sino un ser humano siempre bondadoso que sabe perdonar.
Un deseo: Concretar todo lo que no se dio en el pasado, por mí, por ellos, por él.
Gracias Daddy por su llegar.


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