Si lo pides,soy la indicada para cumplir ese deseo. No te llamaré más,sólo promete ser feliz,porque si no lo eres, nada de esto valdrá la pena. Serían esas mis palabras si visualizara amor en tus ojos y en el tono de tu voz. Aquí,ahora,hoy, has roto la comunicación exclusiva a mis sentimientos.
Sí, lloré pero también reí,pude crear nuevos sueños, pude burlar al sinsabor de mi vida amorosa. Cómo la extrañaba, tenía esperanza de que las piezas pudiesen acomodarse con un enpujoncito, 22 llamadas, las suficientes para exponer mi voluntad contigo. Querer hablarte, querer verte,no imaginé una despedida rotunda,más cruel que la anterior. No albergaba esa posibilidad pero pasó, pasó y ya no hay tiempo para los lagrimones,hoy cala más la resignación.
Sori estuvo todo el día conmigo,con nosotros. Hoy no fue a trabajar,fue su día de descanso. Quizá hizo caso a la conversación que tuvimos ayer, donde le pedía que no vaya más al techo,que es peligroso y que lo extrañamos, y si por ahí se negase a quedarse, le pedí también que considere los fines de semana (domingos) como días de familia, así es la tradición. Mi fiel felino no nos dejó solos en casa,hasta esta hora está aquí,jugando,durmiendo,comiendo,maullando,intentando bañarse y quitarse el polvo de su frondoso pelaje. Definitivamente le extrañaba y él también,lamió mi mano al notarme solloza.
Mientras hacía las tareas universitarias mis padres prepararon un cena deliciosa: Chuleta con arroz graneado acompañado de una chocolatada calentita. En estos momentos su presencia es también fundamental,me sentí mimada como en mis sueños de niña, aprecio su tiempo y su apoyo indirecto. No les he mostrado mi lado vulnerable,pero sospecho que hoy si me pillaron sensible y por eso cocinaron tan delicioso como en silencio, no discutieron sino fueron cómplices de este agradable fin de noche.
Aunque el pesar me acompañe en el fondo de mi corazón,quien cobra mayor fuerza ahora es mi intelecto,tengo tareas en la universidad, debo recuperarme de mi salud endeble,hay un nuevo camino que recorrer,mis felinos sólo dependen de mí. Las provisiones para ellos ya se acaban,debo mantener mi mente ocupada en conseguir esos recursos que nos aseguren por lo menos el alimento y por qué no las entradas al cine, porque este año consigo la tarjeta negra de Cineplanet.
Gracias Dios por la fuerza,por el cariño y el amor que me muestras cuando le pones el final a mi llanto,cuando consigues el aire a mis pulmones y se expresan en suspiros de esperanza.Gracias,gracias,muchas gracias.
Sí, lloré pero también reí,pude crear nuevos sueños, pude burlar al sinsabor de mi vida amorosa. Cómo la extrañaba, tenía esperanza de que las piezas pudiesen acomodarse con un enpujoncito, 22 llamadas, las suficientes para exponer mi voluntad contigo. Querer hablarte, querer verte,no imaginé una despedida rotunda,más cruel que la anterior. No albergaba esa posibilidad pero pasó, pasó y ya no hay tiempo para los lagrimones,hoy cala más la resignación.
Sori estuvo todo el día conmigo,con nosotros. Hoy no fue a trabajar,fue su día de descanso. Quizá hizo caso a la conversación que tuvimos ayer, donde le pedía que no vaya más al techo,que es peligroso y que lo extrañamos, y si por ahí se negase a quedarse, le pedí también que considere los fines de semana (domingos) como días de familia, así es la tradición. Mi fiel felino no nos dejó solos en casa,hasta esta hora está aquí,jugando,durmiendo,comiendo,maullando,intentando bañarse y quitarse el polvo de su frondoso pelaje. Definitivamente le extrañaba y él también,lamió mi mano al notarme solloza.
Mientras hacía las tareas universitarias mis padres prepararon un cena deliciosa: Chuleta con arroz graneado acompañado de una chocolatada calentita. En estos momentos su presencia es también fundamental,me sentí mimada como en mis sueños de niña, aprecio su tiempo y su apoyo indirecto. No les he mostrado mi lado vulnerable,pero sospecho que hoy si me pillaron sensible y por eso cocinaron tan delicioso como en silencio, no discutieron sino fueron cómplices de este agradable fin de noche.
Aunque el pesar me acompañe en el fondo de mi corazón,quien cobra mayor fuerza ahora es mi intelecto,tengo tareas en la universidad, debo recuperarme de mi salud endeble,hay un nuevo camino que recorrer,mis felinos sólo dependen de mí. Las provisiones para ellos ya se acaban,debo mantener mi mente ocupada en conseguir esos recursos que nos aseguren por lo menos el alimento y por qué no las entradas al cine, porque este año consigo la tarjeta negra de Cineplanet.
Gracias Dios por la fuerza,por el cariño y el amor que me muestras cuando le pones el final a mi llanto,cuando consigues el aire a mis pulmones y se expresan en suspiros de esperanza.Gracias,gracias,muchas gracias.




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